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martes, 17 de abril de 2007

Los que saben - Tino R. Melcon



Hace algunos años me embarqué en una aventura tan emocionante como infructuosa: quería ser editor. Sea por falta de talento o por mal disimulada envidia, lo cierto es siempre he visto un punto de egocentrismo en publicar la obra de los demás. Quizá sea un modo de extender tu personalidad, de maquillar tus carencias con aquello que te habría gustado hacer y no eres capaz de realizarlo.
Fueron unos años inolvidables, en los que conocí a mucha gente estupenda a la que admiro y algunos se han convertido en grandes amigos. Escritores, distribuidores, libreros, ilustradores, fotógrafos, impresores, diseñadores, críticos y hasta pícaros conviven en el pequeño mundo del libro. Un mundo que a mí se me quedó grande —"mardito parné"— se me quedó grande, antes de convertirme en el triste técnico editorial a sueldo del Estado que soy hoy.
Y, rendido a la nostalgia, finalmente he decidido reflotar, siquiera simbólicamente, mi pequeña editorial, Ediciones del Curueño.
En esta sección iré publicando de cuando en cuando —como el editor intermitente que he sido— a algunos de los autores a los que admiro. Y para inaugurar estas "nuevas Ediciones del Curueño" he elegido a alguien muy especial: Tino R. Melcón.
Hace casi veinte años, cuando yo me creía un escritor precoz y los periódicos levantaban sus faldones para que me colase entre sus páginas, mi primer y mejor compinche fue Tino, Una mezcla de amigo, familiar, inspirador y maestro. Porque Tino SABE.
Poeta visual, agitador calmado y filósofo lafarguiano, es un publicista que no ejerce, y aunque trabaja de bibliotecario su verdadero oficio es la lectura y el diseño.
Juntos rellenamos algunas páginas del Diario de León y de La Crónica, en los años 90, y su afilada imaginación, más allá de la ilustración, daba sentido a mis adolescentes textos.
Hoy le invito a esas páginas, mucho más modestas, para que también me acompañe en esta aventura. Y lo hace con una joya de su producción gráfica:

Una paja higiénica

2 comentarios:

alvaro dijo...

Caray, Tino qué fantástico tenerte entre los ojos después de tantos años. Y es que tienes razón, caray, carpe diem pero cave canem. Oye, me ha encantado tu minilibrito porque es simple e incontestable, y sobre todo porque parece mío (¿escucho aplausos?). Bueno, pero que esto no te desanime, ya nos reconocerán los que cultiven violetas, tú tranquilo.
Algún día volveré a León y te contaré la historia de un dominico, profesor de estética, que hacía collages con revistas porno. Pero a él le faltaba la palabra.
A mí me van sobrando ya, sólo un abrazo y salúdame a Javier.
Álvaro Valderas

NORA MELCON dijo...

no lei tu libro..pero siempre quize escribir uno...mi orgullo es que un MELCON lo haya podido hacer...por que soy otra MELCON pero de ARGENTINA