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viernes, 18 de mayo de 2007

Rudi el Rojo


Después de repasar el santoral, hoy me apetece detenerme en el martirologio civil. Sí, lo sé, había dicho que nada de política, pero es que hay ocasiones en las que merece la pena apartar los prejuicios. Ése es el caso de Rudi Dutschke.

Y, hablando de prejuicios, para mi generación, lo del cacareado “Mayo del 68” es un asunto nebuloso, que nunca comprendimos porque —en realidad— le prestamos muy poquita atención. Nos suena algunas consignas como el “prohibido prohibir”, “debajo de los adoquines está la playa” y algún cartel de Eduardo Arroyo. Algo hemos oído de la “Primavera de Praga”, y nada de las revueltas estudiantiles alemanas.
Todos estos asuntos eran cosas de nuestros tíos, de nuestros hermanos mayores, como mucho. Lo nuestro era intentar llegar a la “movida”, antes de que se desvaneciera. Lo de ser diseñadores, y decir “posmoderno” sin tener ni idea de qué significaba.
Tardamos muchos años en darnos cuenta de que la política tenía su importancia, y entonces ya habíamos perdido demasiado terreno. Y así nos luce ahora el pelo, claro. Pero hablemos de Dutschke.
Le llamaban Rudi “el Rojo”. Era un estudiante de Sociología berlinés, rebotado del comunismo, que se había pasado al lado occidental poco antes de que levantaran el Muro. Como si fuera un profeta, no encajaba en ninguna etiqueta: demasiado ácrata para los marxistas, y demasiado utópico para los socialistas; un ossi para los wessis y un peligro andante para los conservadores.
Por lo que cuentan de él, debía de tener un aura, un encanto especial que le hacía un orador carismático. Lo expresa muy bien Sergio Gobi, cuando dice que Rudi Dutschke “parecía un poeta”. Lástima que, hoy día, acercarse a sus escritos sea más un ejercicio de masoquismo que de arqueología social… cosas de la retórica progre, que no tenía remedio.

Le gustaba el deporte, y al parecer le había encontrado una utilidad práctica: demostraba su buena forma física especialmente en las manifestaciones, corriendo delante de la policía, que sólo en contadas ocasiones logró atraparle. Y eso que era una figura destacada, no sólo por su calidad de líder pelín bocazas, sino porque era tan alto que le veían de lejos, y los antidisturbios le tomaban como referencia.
En aquella década debía de parecer evidente que el mundo iba a cambiar, que todo era posible y que aquél era el momento adecuado para esas revoluciones. Pensemos en la explosión de la cultura pop, en la liberación de la mujer, la sensualidad, la contracultura… Todo en una economía boyante, a la que el bloque soviético le enseñaba los dientes metálicos de la dictadura del proletariado.
Rudi, escaldado del “comunismo real” —al que criticaba por crear una “estructura global socialista-autoritaria”—, propugnaba una revolución cultural, y la vía propuesta para su propio país fue la llamada “larga marcha hacia las instituciones”.
Ésta es mi parte preferida de la historia: siguiendo las ideas de Marcuse —un teórico al que merecería la pena repescar —, el joven Rudi encandiló a los estudiantes alemanes con una plataforma llamada la APO (Oposición Extraparlamentaria). La justificación radicaba en que no se pueden derribar las instituciones si a la vez formamos parte de ellas.
Una política sin políticos, eso viene a ser la oposición ejercida desde la ciudadanía. Esa idea filoanarquista, que movilizó a los estudiantes pero no consiguió llegar hasta los obreros, encendió todas las alarmas del poder establecido de la época. Durante un año, Rudi fue el enemigo del sistema, y el blanco de sus voceros, en especial de la prensa sensacionalista encarnada en el Bild.

Un año en el que se sucedieron las protestas, las algaradas estudiantiles, la represión policial, se exigió aquello de “la imaginación al poder”, y se soñó con que todo estaba a su alcance. Hasta que atentaron contra Dutschke, en circunstancias nunca esclarecidas. Tres balas que tardaron diez años en matarle, aunque ya nunca volvería a ser el mismo, ni a pisar su propio país. Tres balas que nos mataron también un poco a todos.
El día que dispararon a Rudi, perdimos la revolución. Después, apenas ha ocurrido nada. Una generación entera fantasea con que vivió el mayo francés —cuando en realidad estaban haciendo méritos en el SEU, antes de mudar la chaqueta—, y luego llegan los cantautores listillos a convertir la gran apuesta por el futuro de aquellos locos idealistas en un triste número más de los cuarenta principales. Ahora que, puestos a hablar de ello, quien lo hace de corazón es un tal Manuel Illán, cuyo “El hombre del 68 en el 93” paso sin pena ni gloria, aunque merecía mejor fortuna.

Yo no sé si Rudi tenía razón o no, si era un visionario o si deliraba. Y, la verdad, no me importa. Lo único que sé es que necesitamos más Rudis, más gente capaz de luchar para que este mundo merezca la pena.

8 comentarios:

pin dijo...

Hey!!!! gracias por tu comentario! :D

Ing. Cardioide dijo...

Hmmm no se muy bien como haya estado ese movimiento alla en España pero acá en México pasó en el 68 el movimiento de Tlatelolco y la revolución estudiantil. No sé si sea muy parecido.

Suena bastante interesante y creo que me informaré al respecto. Digo, no puedo decir que lo viví porque soy del 82 jaja así que sólo investigando podré saberle.

Ahola! Saludos Javier! Lo linkearé pues, me agradó su blog.

Eduardo.

Oscar Sin Nick dijo...

Periodistas de Cantabria tiene nueva dirección:

www.periodistasdecantabria.es

Javier Pérez dijo...

Estaba a pujto de confundir a tu personaje con ese otro que llegó a eurodiputado. O sea Daniel Cohn Bendit, o Dani el Rojo. Porque parece que a los dos los apadaban igual pero a uno le dieron un nicho y al otro un escaño.

Quizás cabría preguntarse si la diferenia de efectos no tiene que ver con alguna diferencia causal.

De todos modos, soy de esos pocos a los que les gusta apostillar que en el 68 la lucha por la libertad estaba en Praga. Lo demás eran coros y danzas.

Juli dijo...

Pues cuidado con los errores, porque Dani el Rojo ha sido el típico progre-verde q se ha integrado por completo en eso q llamamos "el sistema".
Por otro lado, muy bonito lo de la oposición extraparlamentaria. Y diría más, fundamental la política en la calle, los movimientos sociales, la sociedad civil activa. Pero sin renunciar a la lucha en las instituciones, sin la q es difícil cambiar las cosas.
Aquí en Italia Rifondazione ha sido durante años un ejemplo excelente de conexión entre la política "institucional" y la sociedad, los movimientos alternativos, los centros sociales, claro q de eso este país es mucho más rico q España.

Anónimo dijo...

el de la imagen de cabecera no es Ismael Serrano? XD

JAIME TORCIDA dijo...

Querido Javi:
tengo entre mis libros de cabecera "Tentativas de poner a Lenin sobre sus pies" Ed. Icaria ¿1973?, única obra publicada en España de Dutschke.
He llegado a tu comentario sobre Rudi Dutschke desde una cala en Internet relacionada con este autor y nadie, salvo un artículo de Vazquez Montalbán mentan el libro, lo que me llama algo la atención.
El estilo de Dutschke no es fácil. Hay que estar muy enredado en la terminología de la izquierda radical de los años setenta, pero en síntesis Dutschke desconfía de la capacidad de organizaciones políticas como partidos y sindicatos para ser vanguardia de clase. Es más yo apuntaría hasta que Dutschke es uno de los primeros teóricos marxistas que defiende la revisión del término proletariado en el sentido de "reificar" al uso de los situacionistas su papel de vanguardia de la revolución.
En la España profunda de los setenta, no en Cataluña ni Madrid, donde los "teóricos" eran mucho mas "teoricos", en Castilla y más concretamente en el Valladolid de los años 73-76 Dustchke era un elemento que utilizábamos tanto los anarquistas por los consejos obreros organizados en una estructura de caracter asambleario llamada "Grupos Autónomos", como los comunistas consejistas de la línea Pannekoek y Luxemburguistas organizados en las "Plataformas Anticapitalistas" que era la organización de bases de la OICE (Organización de Izuierda Comunista de España). En Valladolid etos tenían como "pope", así llamábamos a los que se dedicaban al catecismo revolucionario, entre otros a un buen poeta leonés, actualmente tan olvidado como las Tentativas de Rudi:Domingo Santos,Chomin.
Los debates entre anarquistas por los consejos y los consejistas comunistas, estaban regidos por dos grandes obras, la ya indicada de Dutschke y los Grundisse de Marx, a los que también repasa Dutschke en sus escritos.
Bueno, si alguien quiere saber algo sobre la teoría marxista y el pensasmiento de Rudi Dustchke, al que nunca recuerdo haber llamado Rudi el Rojo, que pregunta.
Al comentario de Javier Pérez acerca de la posibilidad de confundir a Rudi Dutschke con Danny Cohn-Bendit, le diré sólamente que es muy posible que si Dutschke viviese estaría a la derecha de Danny el Rojo, otro gran teórico olvidado del antiautoritarismo europeo de los setenta.
Javier Pérez no debe olvidar que Glucksmann está actualmente entre la moderación de la izquierda socialista francesa y el liberalismo mas aberrante y teorizando para la derecha francesa, Albiac está en la extrema derecha española, y creo recordar que el actual jefe de prensa de ESPERANZA AGUIRRE, cágate lorito, es uno de los jóvenes que como este que te manda este post, fuimos s Madrid a legalizar la CNT en el ¿76?. El era sobrino de Arias Navarro, yo no,yo sólamente vengo de una familia conservadora de Cantabria.Léete el libro de Arce el librero, que no recuerdo el título.Teniendo el apellido que tengo, me llama la atención la perspicacia del autor para ponerlo en la persona de un falangista cornudo del Barrio de San Martín.
Y para acabar con algo incorrecto......¿Nos veremos esta Semana Santa matando judios, verdad?. En León, para los que no lo sepais matar judios es algo tan inocentecomo beber una limonada. Brebaje infame que se hace con vino, limón natural, azucar y agua, parecido al zurracapote,y que se bebe fundamentalmente en los Bares del Barrio Húmedo y Romántico durante la Semana Santa. El resto del año, si sobrevives a Genarín y la Semana Santa te dedicas a los buenos Bierzos y Tierras de León, o a las cañas de cerveza y al mosto de manzana.
Un abrazo de tu amigo,
Jaime

Anónimo dijo...

Rudi el rojo y su espiritu tienen ke estar aki y a hora......un reclamo para la vida