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martes, 23 de octubre de 2007

Héroes [Antipoema]


Debajo de mi casa hay una estatua que recuerda
al bravo teniente Fuentes, Joaquín.
El busto, de bronce oxidado, es blanco de la palomas.
Es el retrato de un joven de veintinueve años
que en 1925 fue un héroe
de una guerra olvidada, en Marruecos.
Al parecer fue muy valiente
resistiendo los embates de Abd-el-Krim,
y contra una fuerza superior en número
defendió la plaza con su vida.
Esto es lo que cuenta el cartel
que puso el ayuntamiento
en El Sardinero.
Seguro que aquel septiembre corrió el champán
en el casino y en los salones del Paseo Pereda
para festejar el valor de aquel ciudadano
que recibió la Cruz Laureada a título póstumo.
Qué gran orgullo para su familia,
que seguro que era una buena familia.
Qué honor para la ciudad,
que le dedicó una avenida
en un barrio selecto.
Qué terrible pérdida, el sacrificio de un joven,
de una edad parecida a la mía,
por defender Kudia-Tahar, allá en África,
que quien sabe qué tesoros guardaría.
Pero yo no puedo dejar de pensar
en los jóvenes soldados bajo su mando
con los que cruzó la línea de fuego,
aquellos muchachos que no habían pisado la academia
y desconocían los placeres del pabellón de oficiales.
Quizá no supieran leer ni escribir
y tampoco nada de estrategia militar;
reclutas que no pudieron pagar la exclusión
y a los que no les importaban los sheiks berberiscos
ni la independencia del Rif.
Cómo olvidar esas muertes gloriosas
por defender un trozo de colonia,
esas vidas generosamente regaladas
para que la Patria aplazara su pérdida.
¿Quién brindó por ellos?
¿Dónde están sus estatuas, sus avenidas?
Si el joven teniente hubiera pensado
en reagrupar las tropas en la retaguardia
quizá hubiera perdido la posición
pero habría salvado a sus soldados.
Seguro que por eso es la estatua tan pequeña
apenas un busto en cuyo pedestal
los perros orinan y defecan.

7 comentarios:

rakel dijo...

buena reflexión, en un antipoema bonito. esta semana arranca bien...bjs!

u minúscula dijo...

tienen un sentido especial para mí, u aspira a ser cuchara, cubierto de agua, de sopa espesa que amamanta

La interrogación dijo...

Las estatuas, las avenidas, los premios, siempre son para aquéllos que maquinan esas cruentas batallas donde montones de jóvenes mueren en pos de unas ideas que probablemente no sean nunca suyas.

Besos

MAX Y LULA dijo...

Yo estaba pensando... imagínate que me hacen una estatua y se la encargan a Botero... brrr...

Richard dijo...

Imposible ponernos en su lugar. Cada persona tiene su tiempo y su espacio.Seguro que hizo lo correcto. Así por lo menos lo vieron sus contemporáneos. No me parece adecuado tu comentario.
Me fijaré en ese busto lapróxima vez que pasee por el Sardinero.

Iván dijo...

Me parece una buena reflexión. Incluso en los mártires existen las clases: Si hay algo que haya variado desde aquella época es la democratización de las víctimas. No sé si es algo bueno o malo pero, gracias a los medios de comunicación, cualquier sacrificio humano se convierte en un mártir. Y si hace falta se fabrican. Solo hay que preguntarle al gobierno de los EEUU. O al Vaticano.

ANA DE LA ROBLA dijo...

Brechtiano te veo... y certero al tiempo. Bravo.