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sábado, 15 de septiembre de 2007

Abogado del diablo

Visto que aún nadie ha logrado convencerme de que bacilar con be sea una aberración, al final voy a tener yo que ejercer de abogado del diablo.

En primer lugar, debemos de tener en cuenta el origen coloquial de "bacilar/vacilar" entendido como "tomar el pelo". O vulgar, como lo definía la Academia hace una década.

Este uso —que se posiblemente se origine en el inframundo de las drogas, junto a otros como "rollo"— es adoptado masivamente por la juventud española de los ochenta. Y es fácil comprobarlo, con un poquito que rebobinemos nuestra memoria: los adultos, entonces, no lo usaban. Más tarde se extendería a toda la población, pero es muy importante el hecho de que aparezca en aquel momento, en una época cercana a la transición y a la revolución cultural del momento.

En aquella época —e imagino que ahora también—, el habla de los jóvenes era distinta de la de los mayores. Voluntariamente distinta. Por cuestiones de prestigio, los jóvenes buscan marcas de grupo que reafirmen su identidad y su rechazo al mundo adulto, dando lugar a la llamada "contracultura".
En el terreno de la lengua esta actitud es especialmente fructífera, aunque hay que señalar que no se suelen producir creaciones ex-nihilo, es decir, a partir de la nada. Lo habitual es tomar las expresiones de los ciertos colectivos marginales, lo que además encaja con el espíritu furiosamente underground de esa etapa de la vida. Y también hay que tener en cuenta el componente lúdico, burlón y chulesco característico de la juventud.

Y en este caldo de cultivo se produce un fenómeno lingüístico que Francisco Umbral denominó "repristinación", y que consiste en dotar de nuevo significado a palabras antiguas o de uso común. Un poco al estilo del lenguaje de germanías, en el que se oscurece el mensaje alterando las relaciones semánticas, también los jóvenes de los ochenta pasaron a llamar "tronco" a sus amigos o "madero" a los policías municipales. Reverdecieron también palabras olvidadas, como "talego", sólo que con no con uno, sino con dos significados nuevos: "cárcel" y "billete de mil".

Este último ejemplo nos muestra claramente su origen marginal; incluso los más timoratos recordarán —aunque sólo sea de oídas— que el "talego" era la moneda en la que se realizaban las transacciones comerciales en las esquinas más peligrosas de los ochenta.

Y algo similar pudo haber pasado con "bacilar/vacilar": entre las capas más desfavorecidas de la sociedad, es muy probable que su acepción dubitativa estuviera claramente en desuso. Si a esto le unimos que a la moda de la época —el "colocarse", concretamente— se le había llamado antes "bacilar", es fácil imaginar el salto semántico, la "repristinización" de vacilar, que pierde su anquilosado "titubear" y pasa a convertirse en una palabra ómnibus, absolutamente polisémica:
  • vacilar a alguien
  • salir a vacilar
  • vacilar a una tía
  • que te vacile un tío (ojo, que no tiene nada que ver con la anterior)
  • ser vacilón
En fin, que si ésta fuera la etimología de "bacilar/vacilar", mediante el fenómeno de repristinización, sería lógico en este caso optar por la grafía de la Academia, con uve.

Aunque, por otro lado, es tal la diferencia entre el "vacilar/bacilar" castizo y el "vacillare>vacilar" normativo, que no estaría de más un uso diacrítico de la ortografía, y diferenciar con una be el significado "bacilón" del "vacilante". Porque, como dijo —y con tanta razón— SirMcLois en un comentario de este blog: «¿Por qué, pudiéndose hacer, no se hace un lenguaje más fácil?». Pues eso. Osea.

3 comentarios:

Juli dijo...

Yo sigo emperrado con bacilar, aunque con tanto darle vueltas empiezo a vacilar (en mi emperramiento).
Una nota, algo vacilante y también algo bacilante. Creo yo que se bacila "con" las tías (puestos a ser castizos, antes se diría bacilar con las titis) y no "a", que sería muy distinto (y aquí en Santander podría tener serias consecuencias, ya está difícil bacilar con algunas, como para encima bacilarlas, o vacilarlas, rediós qué lío).
Bueno, pues como soy un chaval, me siento con ese espíritu "lúdico, burlón y chulesco" y además es sábado noche, o casi (como nos cantaba John Fogerty), así que...
Que tengas un buen domingo.

cacho de pan dijo...

es que bacilar entra más vacilón....como un bacilo.

Javier Pérez dijo...

Yo es que, por etimología, me parece que lo pondría con B, por aquello de que entiendo (seguramente sin razón) de que viene hacer el bicho, bichear, con cierta intención infecciosa.

O sea, que proviene en el argot popular más de bacilo que de duda.


Por decir algo, vaya.