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miércoles, 5 de marzo de 2008

Lo que no voy a votar el domingo

Es una proporción inversa: cuánto más información política recibo, menos me apetece ir a votar. Y el caso es que antes me gustaba; todo el rollo político, quiero decir. Pero claro, una vez que ya lo has visto por dentro, que conoces las entrañas de la bestia, como que ya no hay quien se trague nada. ¿Programas? ¿Ideologías? ¿Promesas? Ja, ja y ja. Vamos, hombre, ya está bien.
A Pilar, no obstante, parece que le ha embargado el sentido cívico —o los anuncios de Isabel Coixet, quién sabe; por cierto, ¿el tío de la barba que lleva a su madre a votar al PP es Vigalondo?— y lleva unos días sacando el tema, supongo que para ver por dónde van los tiros este año.
La verdad: ni idea. Lo único que tengo claro es que ninguna opción me entusiasma, así que no sé qué haré. De momento, tengo que tomar tres decisiones:

Primera: ¿Voy o no voy a votar?
Para empezar, no tengo tan claro el presupuesto de que la abstención perjudique a la izquierda. De hecho, los votantes de derechas se han quejado tradicionalmente de lo mismo: de que los suyos se quedan en casa, mientras que, de los otros, no se queda ni uno sin votar.
Para continuar, ¿sirve de algo votar? En Barcelona, en las últimas municipales, más de la mitad de los ciudadanos censados no votaron. Y no pasó nada. Ni un editorial incendiario, ni un reproche democrático. Nada. Y los afortunados cogieron el bastón de mando sin importarles no contar con el voto de la mayoría absoluta de sus votantes.
Finalmente, ¿es una obligación ética? Los políticos reclaman el voto —aunque votes al PP dice ahora el PSOE, con un morro que se lo pisan—, pero es que ellos tienen una visión patrimonial del asunto: nosotros no somos ciudadanos (es decir, personas libres, con nuestras ideas, matizaciones ideológicas y posibilidad de discrepar), ni mucho menos; nosotros somos "su" electorado. Aunque lo único que nos den en toda la legislatura sean disgustos.

Segunda: ¿Votar en blanco o votar a un partido?
Aceptemos que hay que votar, aunque sólo sea por lo mucho que sufrieron nuestros antepasados para conquistar ese derecho. Y ahora, ¿qué?
Si te pasa como a mí y eres uno de los descontentos con el sistema —dentro de ese amplio abanico que va desde el desencanto hasta el cabreo—, seguro que has pensado en el voto en blanco o en el voto nulo. En principio, parece una forma muy eficaz de protesta: si no votas, no queda claro cuál es el motivo. Pero si votas en blanco, está claro que el tuyo es un voto de castigo. Aunque, como no hay nada regulado al respecto, en la práctica esos votos se ignoran, y al final es como si tu hubieras abstenido. Lo del voto nulo es aún peor, porque puede llegar a considerarse incluso un error material.
Otro problema serio es el sistema de partidos y listas cerradas. Y es que nos toman el pelo, con tanta sonrisa de ZP y Rajoy, cuando en realidad luego llegas al colegio electoral y tienes que votar por un tal Sieso y una tal Salgado. Porque resulta que en estas elecciones, aunque todos pensamos que elegimos presidente, en realidad escogemos al poder legislativo. Y a un buen montón de diputados que ni siquiera conocemos. ¡Y eso que casi siempre son los nuestros!
No es que nuestra democracia sea imperfecta, y manifiestamente mejorable. Qué va; lo que pasa es que es una mierda.

Tercera: ¿A qué partido votar?
Supongamos que, a pesar de todo, queremos dar nuestro voto a algún partido. Antes de decidirse, sería conveniente conocer toda la oferta, por lo que me pongo manos a la obra y encuentro una lista de partidos y candidatos por la circunscripción de Cantabria. Y entonces los analizo uno a uno:

Ciudadanos en Blanco

La oferta de este partido es, cuando menos, curiosa: tú les votas, ellos acceden al cargo, pero luego no van a los plenos, para que sus sillones vacíos sean una especia de insulto a un sistema que menosprecia el hecho de que sus ciudadanos no voten.
Creo que no les voy a votar; la idea no es mala, pero me temo que eso mismo ya lo hacen un buen montón de diputados, y de los partidos normales, que se piran las sesiones con el mayor de los descaros. Cierto que son un rollo y un puro formalismo, pero ya que cobran, que se aguanten y hagan el paripé, ¿no?
Y luego está el riesgo de uno de estos ciudadanos blancos, una vez elegido, se lo piense dos veces y decida hacerse tránsfuga y pasarse a un partido "de verdad".

Ciudadanos Partido de la Ciudadanía

La propuesta más literaria: Azúa, Boadella, Espada... La opción tolerante y no nacionalista me despierta grandes, muy grandes simpatías. Aparte de que, con lo que han sufrido los pobres, como para no empatizar.
Sin embargo, le encuentro dos problemas: después de las movidas por las candidaturas —en especial en Barcelona—, me ha parecido que funciona como cualquier partido: trepas y aparato. Por otro lado, y en una escala regional, no han sabido hacer llegar su mensaje; tanto, que ni siquiera sé quiénes son sus candidatos. Igualito que sucede con los grandes partidos, parece que pretendieran que votase al señor Fernández del Campo sólo porque simpatizo con la actividad de Ciutadans en Cataluña.

Democracia Nacional

El nombre suena muy bien, pero tiene truco; basta con ver su eslogan electoral: «Los españoles primero». O sea, que de "democracia", como mucho "democracia orgánica". Les delata también, cómo no, el apellido "nacional". Triste, muy triste, que Victor Klemperer tuviera tanta razón al denunciar la manipulación ideológica del lenguaje en su «Lingua tertiae Imperium»: hay palabras que quedan malditas durante generaciones.

Falange Auténtica

Lo de ser auténtico tiene su miga, aunque en este caso el asunto no esté tan claro. ¿Cuál es la buena, ésta o la de las Jons?

Falange Española de Las Jons

Malos tiempos para la "tercera vía" a la española; sin embargo, son persistentes cual pertinaz sequía, y año tras año se concurren a las elecciones, inasequibles al desaliento. En fin...

Izquierda Unida

¿Qué se puede esperar de un partido que comienza su campaña electoral en el "Matadero" de Arganzuela? Vale, sí, es un centro cultural, pero es que el nombre es premonitorio. Y ahora ni siquiera tienen un líder carismático. Aunque, visto lo sucedido con Anguita —al que todos valoraban como el mejor político, pero luego no le votaban—, casi que ni falta que hace.
¿Por qué no votar a IU? Para empezar, es una coalición, pero el núcleo duro sigue siendo el PCE. Y comunistas ya no quedan; eso de la fe ciega, la obediencia, el Partido... ¡uff, qué miedo! Claro que esa "parroquia" le va a durar poco, porque la esperanza de vida, por mucho que crezca, tiene un límite, y a la generación "machista-leninista" —según la definía mi amigo Alejandro López— le quedan dos primaveras.
Luego, también ayuda su postura ambigua con Herri Batasuna en la última década.
Y, para rematar —y eso es una impresión personal—, no consiguen entrar en sintonía con las nuevas inquietudes sociales, por mucho Second Life que se curre Llamazares. ¿Será que el mundo ha cambiado y ya no queda sitio para el idealismo? ¿O será que nos hacen falta nuevas utopías?

Los Verdes-Ecopacifistas

No sé si este partido es verde o, en la terminología ideada por Jorge Riechmann, roji-verde. Lo que sí opino es que la ecología, el pacifismo incluso, no es en sí una opción política, y que no procede articular un partido con tan escasa base ideológica. ¿Qué votarán cuando se debata la Ley de Educación? ¿Exigirán una asignatura de medioambiente y se abstendrán cuando se hable de matemáticas y latín? ¿La política lingüística de Cataluña es ecológica? ¿Y la igualdad de género?
Tenemos mucho que agradecer a los ecologistas y a los pacifistas, y de hecho creo que su mensaje ha calado, y mucho, en toda la sociedad española. Pero su lugar no es el Congreso. Quizás deberían retomar a Rudi Dutschke y su "oposición extraparlamentaria".

Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal

Bueno, ¿qué decir de esto? Mi amigo José Montenegro me pasó un correo pidiendo que, si no sabía a quien votar, votase por éstos. Lo que pasa es que yo aún no tengo definida mi postura sobre los toros; está entre un «no, pero bueno, es que…» y un «sí, pero casi que no…». Y vamos, que lo de los ecologetas no da para un partido, lo de estos... qué te voy a contar.

Partido Comunista de los Pueblos de España

Hacer la guerra por libre debe de tener mucho mérito, pero esta escisión auténtica del PCE da un poco de miedo: en la cabecera de su web tienen a Lenin, Marx, al Che y a un tío de bigotes que no identifico. Además, usan la bandera de los soviets, con la hoz y el martillo. Yo hasta que no pongan ahí un ratón o un teclado ni me pienso plantear leer su programa.

Partido Familia y Vida

Ni sabía que existieran, pero sacaron 35000 votos al Senado en la últimas generales; aunque se declaran transversales —¿transverqué?—, aconfesionales y prácticamente apolíticos, en realidad son un ala dura escindida del PP que realmente tiene sus ejes en la "familia" —no a los matrimonios gays— y la "vida" —no al aborto—. Sin comentarios.

Partido Humanista

Lo de "humanista" suena de cine, pero esto ya me suena desde hace más de veinte años. Entonces apostaban a unas chicas muy amables en el Arco de la Cárcel, que se dedicaban a abordar a los adolescentes que pasábamos por allí e intentar afiliarnos por las bravas. Una versión callejera de la "puerta fría", vamos.
Sin embargo, no tenían mucho éxito, a pesar de un programa muy enrollado y posmoderno. Sonaba como a un anarquismo parlamentario, algo chocante. Al final, se les llenó de sede de gamberros —Raposo, Suárez, Juanele y otros chavales del colegio presumían de ir allí «a esnifar pegamento»— y la cosa se quedó en nada.
Su promoción y su difusión es mínima, aunque su programa es sencillamente maravilloso. Lo que pasa es que yo ya no me fío de las palabras bonitas.

Partido Popular

¿Por qué no votar al PP? ¿Por Rajoy? ¿Por Aznar? ¿Por Sieso? Me parece un partido que ni siquiera se ha reconvertido en neoconservador. Han preferido fichar a una "estrella" en lugar de renovar una plantilla demasiado marcada por el enjuague post 11-M. Rajoy se la juega en un último intento, no sin antes intentar cortar la cabeza a un candidato más amable —al menos en las formas, porque en el fondo puede ser aún mas conservador—, como era Gallardón, así que no quiero ni pensar qué puede ocurrir si "hereda" el partido la antigua Ministra de Cultura, la de las sonoras meteduras.
Pero, sobre todo, como leonés, me niego a apoyar a un partido que no se moviliza por la autonomía leonesa.

Partido Socialista Obrero Español

A estos sí que los conozco. Esos mismos que se quitan la corbata en campaña y se la vuelven a poner para jurar el cargo. Que gobiernan con "gestos" para ganarse a las minorías y pasan de la mayoría. Que viven del encanto de la izquierda, sin ser de izquierdas. Que nos chantajean sentimentalmente para arrancarnos el voto. Mucho talante, pero ¿por qué no ha habido primarias?
Por otro lado, lo de los apoyos estelares me parece innecesario: todos esos pájaros ya sabíamos de sobra de qué pie cojeaban.
En lo personal, uno de sus candidatos al congreso, Regino, me cae muy bien, pero no está en puesto de salida. Y, en lo más hondo, me niego a votar a un político de mi tierra que no hace nada por la autonomía leonesa. Para mí, está al mismo nivel que Martín Villa, que ya es decir.

Unión Progreso y Democracia

Savater me encanta, pero la cara visible, Rosa Díez, es una ex del PSOE, lo que suelta cierto tufo a política profesional.
Personalmente, me gustaría que este partido —igual que Ciudadanos— obtuviera unos resultados espectaculares; incluso querría que sustituyeran al PP y al PSOE en la arena política, para dar en el hocico a una clase política que no se merece nada.
El único problema es que aún no tengo muy claro cuál, si UPD o Ciudadadanos, es de derechas y cuál de izquierdas. Y la sospecha, por supuesto, de que en un par de legislaturas se acabarían las buenas intenciones y se convertirían en partidos normales y corrientes.


En fin, que tengo hasta el domingo para decidirme y sólo sé qué no hacer. A ver si al final, como pasa en el anuncio electoral, llueve a cántaros y me tengo que quedar en casa...

14 comentarios:

Airnoja dijo...

Me parece compañero que nos encontramos en una similar tesitura...ninguno de los presentes me convence...

Por mas vueltas que le doy al tema, no saco ninguna conclusión...el domingo por la mañana me levantare e iré a votar, eso si lo tengo claro, pero también tengo claro que no votare a ninguno...

Ahora el problema es...que hacer...

Anónimo dijo...

pero no te das cuenta de que ciudatans o como sea y upd no pretenden ser partidos nacionales, sólo quieren que les voten los maquetos y los charnegos para que pierdan los nacionalistas. teniendo en cuenta que la mayoría e la población de estos sitios son maquetos o charnegos no sería mala cosa que ganasen, lo malo es que el racismo les ha lavado el cerebro y ya esos sueñan conque les dejen ser vascos o catalanes.
un saludo
bruno

Iván dijo...

Yo tengo claro mi voto. No por que quizá lo merezcan por sus propuestas si no por que realmente han hecho un par o tres de cosas bien. No me fío de un partido que si gana recortará los derechos de esos ciudadanos cuya única desgracia fue querer a los de su mismo sexo.
¿Bipartidismo? Me temo que España tiende al modelo americano. Que le vamos a hacer. Ningún otro partido puede alcanzar la popularidad de los dos principales.

agenbiteofinwit@aol.es dijo...

A mi me pasa como a tí, mis preferencias se tornan hacia UPD o Ciudadanos para las generales. PAra las autonómicas andaluzas, muy a mi pesar estoy planteandome votar al PP a ver si terminamos ya con los 25 años de Chaves.

Luis López-Cortés dijo...

Lo que votes, o no votes, con seguridad estará racionalizado, no me cabe la menor duda. Saludos.

zapico dijo...

Haces una descripción estupenda. Yo personalmente vuelvo al redil ácrata de donde nunca debí salir y digo que se voten ellos.

Mari Carmen dijo...

Pues sé a quién votar desde siempre, por así decir. Por mi, sobran todas las campañas y demás derroche de palabras, papel y dinero. Me basta con ver cómo han actuado durante estos cuatro años de legislatura, unos y otros, para hacerme una idea de por dónde va la cosa. Hay mucho político mediocre que no me convence, pero aún así... votar, voy a votar.

Saludos,

Jovekovic dijo...

Votaré UPD, porque en Cataluña ha desaparecido la izquierda no nacionalista. Boadella, Espada y Azúa, dan su apoyo a UPD, no a Ciutadans.
Creo que UPD está a la izquierda de Ciutadans, lo que no la convierte - ni mucho menos- en una opción de izquierda radical.

Mariano Zurdo dijo...

Aunque discrepo algo de tu visión, me ha parecido un magnífico análisis.
Yo parto de la base de que sé quien quiero que no gane. No las desarrollaré aquí por no alargarme. Pero mi voto no es un simple voto útil al menos malo. Me gustaría estar todavía más convencido, eso desde luego.
Un abrazo y me alegro verte de nuevo tan activo, ahora soy yo el que no puede dedicar mucho tiempo a leeros.

Juli dijo...

Bueno, más que "fe ciega" y "obediencia", algunos es que somos muy cabezones...
Aunque me había propuesto no comentar nada, sí te haré un matiz generacional: la media de edad de la docena de candidatos de IU por Cantabria al Congreso y al Senado está en torno a los 30-35 años, o sea que no creo que vaya ser tan corta la esperanza de vida.
Salud y República!

Santanderin dijo...

Me ha parecido genial tu forma de analizar todas y cada una de las propuestas que tenemos para el domingo... Buffff, vaya panorama, pero es que tú tampoco animas nada, vamos a seguir soñando un poco hombre... algo tiene que haber arañando en el fondo del cajón... (aunque eso suena a prevaricación)

Walter dijo...

hoy aprendí algo, aunque tarde, sobre los partidos españoles y sus tendencias, aunque no votaré pues no me corresponde por ser extranjero...
soy partidario de que hay que ir a votar por ser un derecho conquistado y si hay que votar, en eso lo tengo claro, voto por la izquierda, sea unida o desunida, machista o maoísta... los partidos m-l mientras no estén en el poder no me dan miedo, pero ay mamita, cuando llegan a gobernar, se acaba la democracia y el socialismo aunque gobiernen en nombre del socialismo y la democracia...
saludos
walter

cacho de pan dijo...

pues ya pasadas las elecciones que no lo son tanto, a mí me alegra sobremanera ver que ese "no partido" antitaurino va adquiriendo cierto nombre...en las anteriores lo voté sólo yo, según parece...

Javier Pérez dijo...

Yo en el Senado voté a tres partidos ditintos.

Vivan las listas abiertas, coñoooooooo