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domingo, 14 de junio de 2009

¿Los micrófonos provocan prepotencia?



Claro que, quien dice prepotencia, lo mismo dice idiotismo, estupidez, gilipollez supina, qué sé yo... Aunque igual alguno ya se lo traía de casa, quién sabe.

El caso es que estaba viendo el partido -pachanga, más bien- de la selección española (¿a nadie más le suena mal esa telebobada de "la roja"?), y ni se me ocurrió lo de quitar el volumen de la tele. Y así, no pude evitar escuchar al figura que dirigía la retransmisión poner pingando a un defensa neozelandés que acababa de cantar por soleares, propiciando el quinto tanto de los nuestros. Lo más flojo que dijo fue que era un fallo "garrafal". En estas tercia un comentarista (que algo sabrá de júrgol, pues era Amor, aquel de la humorada real del "hay que jugar con mucho amor" de los mundiales estadounidenses) para quitarle hierro al asunto, y el "simpático" reportero, erre que erre, continuó el chorreo con el pobre defensa.

Y es que algo pasa con los microfónos, no sé... Imagino que sea algo radiactivo, o algo así. Una especie de reacción química que encoge las meninges y les provoca severos episodios de verborrea. Algo así como la gorra de plato, o el ejemplo clásico de la tiza y el tonto (para mayor abundamiento sobre el particular, investíguese el ejemplo del tricornio y los extraterrestres).

Lo realmente curioso, en este caso, es la valentía y el arrojo periodístico con que el menda, un tipo que lleva décadas "informando" -o, más exactamente, soltando bilis- sobre el mundo de las pelotitas. Un elemento que se distingue por su verbo encendido y sus acerados dardos, que no se corta un pelo a la hora de sacar los colores a los demás. No es la primera vez que a este distinguido triunfador le pierde la lengua, como cuando hace un año le pillaron "largando" sobre Montes, o sin necesidad de rebuscar mucho, en su eterna "historia de amor" con Clemente.

Pero, ¿qué pasaría si a estos maravillosos profesionales se les midiera con su mismo rasero? Si, por ejemplo, alguien se fija en su acertado comentario cuando, ante un disparo lejano de Riera, cuando afirmó que tenía "una zurda impresionante", y Zapatones, también en la retransmisión, no se quiso callar un "sí, pero le ha dado con la derecha". ¿No estaríamos entonces ante un fallo garrafal del periodista? Y claro, si quisiéramos ser "mediáticos", aprovecharíamos su peculiar fisionomía, y nos podríamos quedar tan anchos sentenciando: "El sapo de telecinco no sabe ni dónde tiene la mano derecha". Claro que, en ese caso, nos pareceríamos demasiado a él. Como si nos hubiéramos acercado a un micrófono. Que ya decía yo que provocan prepotencia. ¿O no?

4 comentarios:

Dante B. dijo...

Coincido: uno de los personajes más desagradables de la tele, provocador de incidentes, como muchos otros "periodistas"...
"Si no hay guerra debemos crearla".
En este caso se corrobora aquello de que la cara es el espejo del alma...

Mariano Zurdo dijo...

En general los periodistas deportivos carecen de los mínimos exigibles para informar, más si la información es en vivo y en directo, como es el caso. Y no me gusta generalizar, pero la realidad pesa (para mí, claro)
Pero es que este menda lerenda en concreto se lleva la palma.
Y estoy de lo de "la roja" hasta los mismísimos zurdos.
Besitos/azos.

Jesús dijo...

En efecto, muy de acuerdo. Pero, pobres, para un partido o dos que dan en telecinco al año no les vas a pedir que sean José Ángel de la Casa, habrá que darle más carnaza a la retrasmisión.

Peor era levantarse con la cope... efectivamente, suscribo lo dicho sobre los micrófonos y la prepotencia.

Julián dijo...

Coincido: feo, desagradable, mal comentarista, imbécil, merengón... Vamos, un crack!