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jueves, 20 de noviembre de 2008

Los curiosos oficios de la literatura

La literatura –o, mejor aún, lo insólito de ese inframundo– siempre está ahí, agazapada, esperando cualquier descuido para saltarte a la yugular.
Como esta mañana, cuando cotilleando por ahí me topé con esta peculiar oferta de empleo:

Empresa del sector editorial precisa contratar SECRETARIA PARA ESCRITOR. Sus funciones seran las de colaborar con el escritor, mecanografiando textos y busqueda de documentación e informacion. Se busca persona dinamica, buen nivel cultural y acostumbrada a trabajar en equipo.
Se requiere formacion de informatica a nivel de usuario y altas pulsaciones en mecanografia. Durante el periodo de elaboracion del libro residira en la residencia del escritor.


¡Diablos! Una oportunidad para ser ayudante de un escritor, como lo fuera Samuel Beckett de James Joyce, Ezra Pound de Yeats o Rimbaud de Verlaine —bueno, igual esto último es un poco inexacto, no sé…—. Pero menudo trabajito, ¿verdad? Y está claro que le hace falta un asistente con urgencia, pues en su editorial no son capaces ni de poner en su sitio cuatro tildes.

Lo raro es que especifiquen tan claramente lo de "secretaria", con "a" de "miembra". ¿Tan importante será para este puesto que la tarea la realice una dulce fémina y no un velludo muchachote, por muy echado a perder que esté? La cosa es, como poco, sospechosa.

Uno podría aventurar que el anónimo autor prefiere que le "sirva" una mujer que, como piensan los clásicos machistas-leninistas, "para eso están". Mala opción: a la altura del betún quedaría el escritor. Pero es que la otra posibilidad es aún peor: si pensamos mal, pero que muy mal, igual lo que pretende es que la "secretaria", después de teclearle un rato, le haga también una versión al francés de sus propias pajas mentales. No sé si me explico…

Y de ahí que la cosa esté tan bien pagada —del medio kilo para arriba, a cama puesta—. Aunque, si uno se imagina a ciertos escritores en posición de faena, la verdad es que no hay dinero que pague ciertos sacrificios.

No sé por qué se me viene ahora la imagen de Cela con su chófer negra, cruzando La Alcarria o quizá camino de Archidona, qué se yo. El caso es que, por un lado, no me gustaría nada estar en la piel de la futura secretaria, la que acabe aceptando el puesto, y por otro lado me mata la curiosidad de saber quién es el "escritor" que tanta necesidad tiene de una "secretaria" interna. Con las ganas me quedo de investigar esa oferta…

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Las "mejores" webs de Cantabria

Como por arte de magia, ya se puede leer hoy mi artículo de mañana en Alerta.
La verdad es que me he mosqueado un poquillo, pero es que la ocasión lo merece: resulta que ahora hay quien dice quién es bueno y quién no en el ciberespacio. Y no veas qué gusto tienen... En fin, que os leáis la columnita.
¡Ah! Y gracias a todos por vuestras visitas, vuestros mensajes y vuestros ánimos. Aunque suene a fanfarronería: ¡Volveré!